El arte y la psicología se combinan para ayudar a los niños


La combinación del arte y la psicología se convierten en una herramienta muy eficaz para escuchar las descargas emocionales de las personas, se hace a través de técnicas de dibujo que le permite a las personas expresarse en espacios especialmente adecuados para consolidar la autoestima. 

Por: Juan José Posada

Un lenguaje muy técnico al parecer, y sería fácil resumirlo en terapias para liberarse y tratar de vivir la vida con las menos culpas posibles, pero no es así, como todo en la vida unos salen adelante y otros se pierden, casos que encontraremos en esta historia.

Pero también como suele suceder, el trabajo de años da sus buenos resultados o por lo menos la satisfacción de haberlo entregado todo por lo que se cree y se siente como suyo.

Y de esta forma me lo contó Alicia Campos, una española nacida en el sur-este del país ibérico, en Cartagena. Desde pequeña su padre le hablaba de arte, la llevaba a la galería de la ciudad y fue así como nace en esta mujer la idea de pintar.

Práctica que contribuyó a la economía familiar, con su madre dibujaba túnicas y las vendían a buen precio. Ya con los años, las destrezas en el pincel y el conocimiento del negocio, hicieron posible que Alicia viviera del arte.

Estudió turismo en su país, y a sus 24 años decidió partir hacia los Estados Unidos. Donde como a casi todos, la vida le tomó otro rumbo.

Campos llegó en los años noventa a Filadelfia, en 1994, y como lo que sabía hacer era plasmar su arte, pues eso hizo. Vendía sus pinturas con la autorización de algunos restaurantes que creyeron en su talento y así se fue abriendo camino.

Pero algo pasó, un clic se presentó. Alicia viajó a Ciudad de México y en el país ‘manito’ estudió licenciatura en psicología y se especializó en Terapia Artística por el Colegio Endicott, donde se enfocó en el trauma en la infancia.

Fue su principal campo de estudio, al elaborar la tesis se renovó en esta mujer no solo el deseo de conocer y ayudar a las personas a superar pasos difíciles de la vida, sino que también floreció la asistencia social, un detalle que empíricamente al igual que el arte, son parte de su ADN.

“Todo esto con un fin, educación psicológica, el arte de alguna forma es una medicina psiquiátrica, para crear, al crear arte te inspiras, te sueltas y vas superando”, explicó Campos.

En México trabajó en la Asociación Jardín del Arte, fundada en 1958 y que desde entonces se dedica a la difusión del arte y a la fundación de jardines a lo largo de la República Mexicana.

Una galería considerada como la más grande del mundo al aire libre, característica especial porque allí cada domingo, en la Plaza del Carmen, rebosan los colores en las obras de los artistas vinculados a la asociación.

Un promedio de 500 personas entre pintores, escultores, grabadores y fotógrafos están vinculados; y Alicia estaba allí, ganándose sus pesos con el arte, como lo hace desde pequeña.

También en Ciudad de México fue voluntaria de la Fundación ‘Casa de las Mercedes’,  donde el objetivo principal es brindar atención a niñas y adolescentes en situación de calle y de escasos recursos.

Esta fundación incluye también a menores que están embarazadas o con el bebé, asistiéndolas con albergue temporal, servicios médicos y psicológicos, con el fin de rehabilitarlas y reintegrarlas al seno social.

Pues bien, este escenario fue fundamental para que Alicia empezara la combinación del arte con la psicología, una mezcla que terminó siendo clave para sacar del limbo a muchas almas y encontrarse de nuevo.

“Las clases aclaran signos postraumáticos, algunos si los superan, siguen tratamientos psiquiátricos, salen de situaciones como sentir rechazo social, atacar a otros o llevar una vida con miedo”, agregó Alicia.

Allí en México, escuchó historias de niñas y niños abusados física, sexual y psicológicamente por sus padres o familiares. Mal contados seis años donde esta española se empapó de muchos dramas.

Como el de una niña a la que llamaremos ‘Belén’ de 14 años, abusada por su padre, quien le decía que al morir su madre ella debía asumir las faenas sexuales. Se intentó suicidar, se lanzó de un balcón frente a un grupo de compañeras.

Alicia la trató: “dibujaba un cementerio, con los nombres de sus padres en las tumbas, como muertos”. “Se fue, escapó, nunca supe más de ella”.

Casos como este y muchos otros, rumearon la mente de la hora psicóloga especializada en traumas infantiles, y decidió profundizar más. Entre los años 1999 y 2000 regresó a los Estados Unidos y estudió en la universidad de Harvard una Maestría en tecnologías educativas.

De nuevo su tesis tenía que ver con su esencia, el arte como conciencia social pero ahora mezclada con la era de la tecnología. Y de paso continuó haciendo diplomados, cursos, seminarios y demás; todos relacionados con la psicología, el trauma, comportamientos suicidas, arte para la curación y el espíritu empresarial.

Viajó, estudió y compartió por países como Perú, Venezuela y Argentina entre otros, conociendo culturas y casos relacionados con su estudio. En Puerto Rico trabajó en un proyecto especial con niñas embarazadas.

“El recordar el trauma lleva a algunas personas a vomitar, otras no pueden mantener una pareja estable, sumándole que es un tema tabú en muchas familias, no le creen a las niñas o niños, y en un 98% el daño es hecho por los hombres, deja una huella en el cerebro”, explicó la Master en tecnologías educativas.

Alicia fundó Happy Industries Art Studio, con su hijo Lázaro Vázquez, en 2011 en Nueva York, inspirada por los talentos e ideas artísticas de su hijo, y por la creciente demanda de sus obras de arte.

Tampa, el arte, los niños y sus resultados

En la bahía de Tampa Alicia lleva 8 años radicada, y en esta etapa de la vida, a sus 48 años, la experiencia en su carrera habla por sí sola. Actualmente está pintando y enseñando en su estudio de arte en Tampa, ofrece clases de arte local y eventos artísticos.

Su función social la lleva a seguir apoyando a los niños no solo de bajos recursos económicos para que tengan sus clases de arte, también continua aplicando sus conocimientos en casos profesionales, además de apoyar causas benéficas y organizar encuentros de arte.

“Es básicamente seguir los sueños, tratar de pintarlos, buscar soluciones en la pintura, plantear teorías en los dibujos y trabajar sobre ellos”, anotó Alicia.

Y el recién pasado 2018 pareció ser su año de lanzamiento para un mar de nuevas ideas. En mayo organizó en un restaurante español en Tampa, una exposición de arte para promover la cultura Latinoamericana. Pintores de Colombia, Cuba y Bolivia entre otros participaron.

También coordinó los clubs de Arte en Roosevelt y Grady, además del evento artístico de pintura mensual gratuita llevado a cabo en diferentes parques de la Bahía. La mayoría de su programación es patrocinada por su propia empresa en Nueva York, Happy Industries Art Studio.

En Tampa en el pasado diciembre de 2018, Alicia realizó en el Westshore Plaza, el Florida in Art. 40 artistas de diferentes orígenes mostraron sus obras.

Y allí participó un niño, Santiago Mendoza, de 11 años, todos los demás fueron adultos. Un talento de esos que desde pequeños se dejan ver, ya que fue este menor quién se ganó el premio al mejor cuadro.

Hablamos con la madre de este jovencito, la señora Gloria Arroyave, quien corroboró de primera mano, el talento de esta española para tratar con los niños y su problemas.

“Santiago era tímido, no saludaba, le costaba socializar, miraba el piso, no saludaba a sus compañeros de colegio si se los encontraba en otro lugar”, explicó la madre del menor.

“Pero después el cambio fue absoluto, desde hace cuatro años esta con Alicia, inició como terapia ocupacional y hoy es su pasión. Ella es muy dedicada  los niños”, nos contó Gloria quién recordó que en un verano ella buscaba un curso para su hijo: “no le gustaban los deportes, no sentía bien con nada, hasta que encontró el arte”.

Dice la señora Arroyave que con la artista española, Santiago encontró la sensibilidad, su técnica es impresionista, plasma lo que él cree y como lo ve. 

“Él recibe sus clases de arte, con sus directrices y sus normas, pero Santiago plasma lo que él ve, y por eso debe explicar sus obras en las exposiciones, un tema que trato la psicóloga de manera tal que hoy día compite con artistas más grandes en edad que él”.

Cuenta la madre de Santiago, que tal ha sido el desarrollo de su hijo, que a hoy está escribiendo un libro diseñado por él, ‘El colmillo del dragón’.

“Alicia lo está asesorando en las ilustraciones, la forma de contarlo, ella ayuda mucho a la gente, la mezcla de lo social y lo artístico la posiciona en otro nivel”, cuenta con emoción la señora Arroyave.

Para Alicia Campos la idea en Tampa es promover las técnicas de arte y dibujo, crear una forma expresión que ayude a la comunidad a entender mejor su entorno, además de continuar ayudando a quienes la necesiten.

“Con los niños dibujamos, hablamos, desarrollamos proyectos. También trato con adultos mayores. Las personas que crean que pueden encontrar a través del arte una forma de estar vivos, acá estamos, listos para servir”, finalizó Alicia.

En medio de sus clases, sus proyectos y sus ganas de ayudar al prójimo, Alicia es una muestra más de que en los rincones de la Bahía de Tampa hay mucha vida y obra que contar en este paraíso floridano.https://www.happy-industries.com/

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